lunes, 14 de octubre de 2013

La Tortura de los Escritores

Es sabido que la historia de muchos escritores está marcada por todo tipo de problemas personales: depresión, melancolía, pena, bipolaridad, adicción a drogas y alcohol,etc. No pretendo incluirme en ninguna lista de escritores, ya que no soy uno, pero me siento de cierta forma conectado con ellos puesto que los momentos de más inspiración que tengo son cuando atravieso por estados de ánimo que podrían ser calificados como negativos.

Estando ahora en uno de esos momentos fue que me dieron ganas de escribir en el blog de nuevo, y la inspiración para hacerlo vino de entender la inspiración misma. Hablaré de mi caso particular ya que creo que es imposible generalizar en un tema así. 

Hoy me pregunté qué tienen los momentos malos que me hacen querer escribir, o caminar, o pensar o hacer algo, lo que sea. Y lo que me respondí fue que quizás en los malos momentos es cuando uno anhela algo, algo que haga que todo cambie, y por eso se siente con ganas de expresarlo de alguna forma. En los períodos buenos, cuando todo va bien, no deberíamos tener grandes motivaciones para cambiar cosas, al contrario, lo que nos gustaría es que todo se mantuviera tal y como está, para poder disfrutarlo lo máximo posible.

Cuando estamos llenos de melancolía, nostalgia, cuestionamientos o pena..necesitamos desahogarnos, eso es...el desahogo. Quizás suene un poco misántropo el preferir desahogarse con una hoja de papel o un teclado en lugar de un amigo u otra persona. Puede que sea eso, o que habemos algunos que somos más solitarios, o incluso a veces las personas a las que recurrir son justamente las involucradas en nuestros problemas.

A esto le quise llamar la Tortura de los Escritores, a la lastimosa necesidad de estar mal para poder crear, para sacar del alma los elementos más puros, los deseos más profundos, las palabras más lindas. Suena triste el tener que estar mal para poder crear un mundo feliz para los demás, o para componer algo que conmueva a las personas; pero a veces no se puede hacer de otra forma.

Por supuesto que esta característica no es exclusiva de los escritores, le pasa a los artistas en general o la gente que está fuertemente influenciada por sus sentimientos, pero quise representarlo en los escritores porque así es como yo puedo desahogarme.

Me gustó volver a escribir aquí, otro de los razonamientos que me salen de la nada. Me hace bien andar en micro por Santiago, aunque sea de vuelta de un momento desagradable y pensando cosas que no necesariamente me hacen bien, ahí está la Tortura de los que nos gusta hacer algo. Espero poder escribir de nuevo estando en un mejor momento :)

De regalo a las almas que pasen por esta página una canción que me tiene pegado:


martes, 21 de mayo de 2013

La Ciudad somos Todos

Hace tiempo que no escribía en el blog, ahora que vuelvo a tener un teclado capaz de hacer tildes me siento con más ganas de actualizarlo.
El otro día hice un largo viaje en micro, me tocó una de esas que me gustan, que tienen una zona más alta en el medio donde uno puede ir de pie cerca de una ventana, hermosa posición para apreciar mi Santiago querido.

Mientras miraba, como es costumbre, me perdí en pensamientos sin ninguna utilidad práctica para el mundo(?); en eso la micro pasó por una esquina donde había un malabarista...y entonces me quedé pensando en que, groseramente, podemos dividir a los tipos de ciudadanos en dos: aquellos que hacen la ciudad, y aquellos que la apreciamos. Probablemente haya personas en las dos categorías, o que uno mismo pueda estar a veces en una y luego en la otra, pero las pretendo comentar por separado.

Al ver al malabarista pensé que él era un ejemplo de los que hacen la ciudad; son las personas que le dan vida, la idiosincrasia, los elementos característicos, lo colorido, lo propio. Los malabaristas o los que hacen arte en las esquinas, los oficinistas apurados, los carritos vendedores de sopaipillas, los barrenderos, los lanzas, los perros vagos, los taxis, las micros, vendedores ambulantes, etc. Esas personas cada día se transforman en entes más allá de sí mismos, se convierten en pilares fundamentales del entorno de todos, quizás sin saberlo...probablemente sea mejor así.

En la otra categoría (en la que barsamente me incluí sin chistar) estamos los que apreciamos la ciudad, los que la vivimos...somos los que al pasar vamos mirando todo a nuestro alrededor, los que al caminar vamos pensando en lo que nos rodea en lugar de pensar en lo que tenemos que hacer. Vamos más lento que el resto. Personalmente voy con mis audífonos aislado pero consciente, como ese día en la micro. Uno está ajeno pero presente, nos gusta hacer como que estamos mirando desde afuera para apreciar mejor todo y disfrutar de la ciudad. 

Ese día al bajarme de la micro me quedé pensando en quiénes son la ciudad, y la respuesta que me dí fue que somos todos, incluso los que pasamos mirándola y apreciando. Hay algunos que la hacen vivir, pero habemos otros que la analizamos y disfrutamos de ella; las dos cosas son igual de importantes. Sin los que miran las cosas entonces se pierde un poco el sentido...¿qué es una pintura hermosa o una buena canción si no hay nadie que la aprecie?...no es nada.

Esta entrada me quedó un poco corta, pero ya es tarde y la creatividad se acaba por el sueño, quizás después le de otra vuelta al tema y pueda completarla, me alegra volver a escribir algo aquí...tenía el blog botado.

lunes, 18 de marzo de 2013

Cartas, Estrellas y Futuro

En la mano no tenia más que un mazo de cartas, las barajaba; le hubiese gustado en su cabeza tener sólo eso...cartas. Fuera de aquella habitación desordenada, el ruido de autos pasando cerca con más frecuencia y de pájaros cantando, anunciaba que pronto Helios lanzaría luz donde ahora solo había oscuridad aparente y estrellas. No es fácil dormir con la mente trabajando.

En ese mismo momento nada importaba pues las consecuencias del insomnio auto inducido vendrían durante el día que no tardaría en comenzar, que era justamente el previo al que le llenaba la cabeza. Tantas historias por venir, es otro año más...en su mente este seria diferente, lo planificaba completamente una y otra vez, corrigiendo detalles y pensando, quizás absurdamente, que todo era controlable, al alcance de la mano y la voluntad. 

Los minutos pasaban y cada vez quedaba menos tiempo de tranquilidad, no sólo por la intromisión de la luz en los pensamientos, que actúa a veces como una gran estrella que nubla el brillo de las ideas propias, sino también porque el comienzo se aproximaba. Al partir el nuevo año la cosa seria totalmente distinta, no podía seguir siendo modelada en su mente puesto que ahora, efectivamente, estaría ocurriendo. Cuando el gran mecanismo de la vida y la rutina comienza a andar ya no sólo se necesita una voluntad o un sueño para moldearlo. Seguía barajando las cartas.

Los rayos de luz empiezan a asomar tras las montañas, la tranquilidad poco a poco se va y la tierra comienza a poblarse de los iguales, de la rutina, de los movimientos presurosos...ya no queda tiempo para pensar. La noche siguiente habrá que descansar, para que el comienzo de lo que tanto planifico no sea con ojeras y desgano, comenzar una actividad con tedio puede predisponer las cosas para que los objetivos no se cumplan.

La baraja finalmente puede volver a su caja, ha terminado su trabajo por ese día (más bien, esa noche) ahora puede descansar, tal como su dueño, mientras el resto comienza a abandonar su descanso. Los planes pueden o no cumplirse, al final la baraja le enseñò que lo importante era disfrutar lo que ocurriese.

sábado, 26 de enero de 2013

¿Y si nos dedicamos a vivir?

¿Por qué será que necesitamos tantas cosas para ser felices?. ¿No podrá ser que nos levantemos todos los días con una sonrisa sólo por la oportunidad de estar vivos?.

La humanidad se llevó a sí misma a un estado donde lo que determina la felicidad y satisfacción de las personas son sus posesiones, la carrera que estudió, sus deudas impagas, el dinero en la cuenta, el porte de la tele y la marca del auto. ¿Por qué nos hicimos esto?

Que lindo seria si viviéramos para aprovechar la vida en vez de consumirnos tratando de adaptarnos a lo que el mundo propone, estudiar lo que nos gusta sin presiones de obtener un titulo "para algo", no todas las cosas tienen que tener utilidad para ser valiosas. La utilidad no es algo que decidamos nosotros, lo decide el mundo, el sistema como diría un anarco trasnochado. 

Seria lindo si nos dedicáramos en la noche a mirar las estrellas escuchando música en vez de dormirnos temprano para tener que trabajar a una hora demasiado temprana que alguien decidió en otra época que era la mejor. Seria bonito trabajar para producir lo necesario para vivir y no lo que el mercado demanda para ser "óptimo".

Hay muchas cosas que serían lindas para hacer si este mundo funcionara de forma más humana. Pero ya no se puede, quedamos todos metidos en este espacio de tiempo donde las ideas son claras...se estudia desde niño, se trabaja hasta que no se puede más, no necesariamente en lo que a uno le gusta, y el único tiempo libre viene en la vejez...¿Eso es vida?...nadie nunca se detuvo a preguntarse ¿Para qué?

Ya no se pudo, no en esta época, habrá que adaptarse como se pueda. Pero dentro de este contexto, ¿Y si nos dedicamos a vivir?. A disfrutar las cosas simples: el viento en la cara cuando caminamos, el escuchar la canción favorita, el tener tiempo libre para leer un libro que nos gusta, jugar a la pelota, sentarse en la playa a ver como el Sol se pone sin preocuparnos de nada más, mirar el cielo una noche despejada, compartir una buena conversación sobre el origen de la vida y otras voladas místicas sin sentido, a compartir con los que más queremos, la familia, los amigos, las parejas...tantas cosas. 

Al final creo que todo se trata de aprovechar cada momento libre que uno tenga para tratar de vivir la vida como se debería vivir, con el único objetivo de ser feliz y cooperar para que los demás también lo sean...como he dicho en varias entradas, es bueno preguntarse cada cierto tiempo "¿Por qué hago lo que hago todos los días?..¿Esto es lo que me gusta?"...Si la respuesta es "No", quizás uno debería replantearse la forma como aprovecha su tiempo en este mundo, que aunque suene cliché, es único.

Para terminar la entrada una canción de regalo, del capo Gervasio:

Con una Pala y un Sombrero

"Ojalà que cuando mires a tu alrededor, no notes que la vida se te fue"

martes, 15 de enero de 2013

Supermercados y Malls: Templos del Placer

Con la llegada del verano y sus agradables temperaturas de más de 32ºC, los lugares con aire acondicionado se vuelven pequeños oasis en la ciudad, así como los carritos de mote con huesillo y los vendedores de helados. En esa categoría de oasis entrarían los Mall, ya que tienen aire acondicionado y bastante bueno...ciertamente nos los llamé templos del placer en el titulo por eso, sino por razones más sarcásticas. 

A causa de haber frecuentado más de la cuenta este tipo de lugares últimamente  me motivé a escribir sobre un tema bastante trillado y repetido en estos días donde todo es más revolucionario, tiene que ver con la visión de  hombre y de sociedad que hay hoy en día (hombre en el sentido genérico de humano, no de machista), el concepto se puede resumir bastante bien en la palabra materialismo. 


Ah!, antes de empezar a hablar del materialismo propiamente tal, un breve comentario a los temas trillados, son super chori de comentar :)


Según la RAE materialismo significa:Tendencia a dar importancia primordial a los intereses materiales, o sea, es una tendencia. Hasta ahí todo bien creo yo, el problema viene cuando pasa de ser una tendencia y se convierte derechamente en una forma de vida, más aún, lo hace inconscientemente. Históricamente el materialismo viene emparejado con el concepto de consumismo que se asocia a períodos donde había sobre oferta de productos y bienes, allí nace la publicidad y el marketing, dos conceptos nefastos que buscan generar en las personas necesidades que no son reales, originalmente esto tuvo por objetivo deshacerse de esta sobre oferta. Ya partió mal el asunto, partió con mentiras, "haciéndole creer" cosas a la gente.


En mi opinión esta forma materialista de ver el mundo poco a poco se fue ganando un lugar en la sociedad chilena. Con la llegada del mal llamado "desarrollo", un sector importante de la sociedad se vio con posibilidades económicas mayores a las usuales, esto sumado a la tentadora opción de tomar créditos de consumo con intereses ocultos que se terminan de pagar cuando el sol se apaga, le dio a la gente dinero para tener en los bolsillos. Debe haber sido tanto el clasismo vivido en alguna época en Chile, que apenas la gente se vio con dinero quiso situarse unos peldaños más arriba de la escalara social (que noblemente mide a la gente por su dinero). ¿ Cómo se logra tan puro objetivo?... fácil, teniendo una auto mejor que el del vecino, una tele mejor, un refrigerador más grande, una radio que suene más fuerte, etc.


Desde ahí la cadena de implicancias es fácil de adivinar hasta llegar a nuestros días:  gente endeudada, queriendo tener más cosas, teniendo el mall como paseo familiar del fin de semana (incluso en invierno cuando no se necesita el aire acondicionado),etc. El resultado es que la burbuja se agrandó demasiado, las personas en algún momento comenzaron a basar o ponderar su felicidad en base a cuánto consumían y poseían. El problema viene cuando por alguna razón no se puede mantener el nivel de consumo, puede ser una crisis o sobre endeudamiento, o lo que sea ya...la gente se alejó tanto de los valores no materiales que cuando no pueden consumir ni pagar sus deudas, entonces sienten que su vida está, de cierta forma, estancada.


No es nueva la estupidez de medir el "éxito" de una persona en base a sus bienes materiales o su poder adquisitivo, lo que si es un poco más nuevo y bastante desalentador es la sensación de placer que tiene la gente al momento de comprar cosas muchas veces innecesarias, es desalentador el hecho de que la sociedad se vea a sí misma más feliz cuando tiene más poder de consumo...y es triste que nosotros mismos hayamos convertido a los Mall y Supermercados en verdaderos templos de placer, donde uno puede sentirse pleno y desarrollado al comprar cosas que muy probablemente no necesite, pero que lo hacen más feliz.


Para darle un final cursi a la entrada me gustaría decir que seria lindo que la sociedad volviera a centrarse en lo importante...una vez más parece el típico de sueño de juventud de querer cambiar el mundo. Darle valor al desarrollo intelectual y espiritual como medida del tan buscado "éxito", ver el dinero como lo que es, sólo un cómodo medio de intercambio, no consumir en exceso, no basar nuestra felicidad en las cosas banales  y un largo etc. 


Seria bonito tener que sacarnos la presión de acumular riqueza para poder sobrevivir en el mundo...