viernes, 7 de agosto de 2020

London Calling

 Londres, 12 de Julio de 2018. Había soñado años con este momento, con esta experiencia, con estos nervios. Ya llevaba varios días en Europa y su último embarque fue en Valencia la madrugada anterior. Había llegado al aeropuerto varias horas antes de lo necesario en un manto de dudas, miedo y culpa...mucha culpa. Conectó en Madrid y finalmente llegó a esta posición.

Camina por el interior de Heathrow maravillado, mira el suelo, entra al baño, graba la manga...feliz. Llega a la fila de la aduana y no se pone nervioso, como nunca. El oficial lo interroga en inglés, y él responde tranquilo y feliz, como nunca. Cruza eso y camina por un túnel. A un costado ve a los vendedores del Heathrow Express, compra un ida y vuelta. Sale al hall principal del aeropuerto, cambia euros por libras y se dirige a tomar el tren. 

Se sube. Ya está. Ahora sí. Tranquilidad absoluta, felicidad, viviendo el sueño. Luego de un viaje de media hora, el tren se detiene en la estación de Paddington. Al bajar del tren le cae todo encima, quiere llorar pero no puede, no hay tiempo. Hay que guardar todo: la sensación del suelo, el ruido ambiente, el olor, los sentimientos, la vista...todo. Camina raudo por el andén, sale de la estación, camina por London St y dobla a la izquierda en Norfolk Square. Check in. Le ofrecen bajar a tomarse un té mientras su habitación está lista. Ya está. Ahora sí.

Descansa un rato y sale a conocer. Toma el tube y se baja en Picadilly Circus, se agobia, quiere llorar, no sabe qué hacer. Camina por el barrio chino y llega a Leicester Square. "¿Qué hago ahora?" Busca un fish and chips, y encuentra un patio afuera de una iglesia donde se sienta y come. Está en Londres.

"¿Y ahora?" El río, por supuesto. Camina zigzagueando hacia el Támesis, recorre su rivera, cruza el Millenium bridge, ve el Big Ben, London Eye, Tower Bridge. Cansancio.

Vuelve al metro para irse al hotel. Una cerveza en el pub, minimarket para comprar algo para comer, caminata por el Hyde Park. Ya está, a descansar, demasiado por hoy. No puede más, ha pasado de la ansiedad, a la felicidad, al desconsuelo y de vuelta a la felicidad. Hay que dormir. Primero mira por su ventana, siente la vibra, el olor, el ruido. Deja la tele prendida en la BBC y se dispone a dormir. "Esto es...no necesito nada más que esto".

Mañana otra historia.

Cuarentena I

Agobiado. La cuarentena ha caído cual roca sobre su alma que ya soportaba mucho peso. No encuentra salida, todo le molesta, su cabeza dejó de ser fuerte y se está volviendo viejo. Hay gente que no pasa un día sin entristecerse, él no ha pasado un día completo contento hace meses. La vida desperdiciada lo persigue a pesar de que saber que lo mejor que se puede hacer es corregir hacia el futuro. "¿Es realmente posible hacer de la vida lo que uno quiere? ¿Vale la pena seguir? ¿Para qué?"

Hasta ahora la contención es la tele y la cerveza, ni siquiera la música logra darle felicidad como antes lo hacía. El esfuerzo lo encausa completamente a hacerle creer a su mente que hay un mejor futuro. "Todo pasa, todo pasa...nada es para siempre", se repite a sí mismo. A veces resulta, a veces no.

Al menos volvió a escribir. Al principio le cuesta, pero rápidamente se da cuenta que lo mejor es simplemente dejar que los dedos recorran el teclado sin mirar atrás. "Lo importante es agarrar ritmo, esto me va a hacer bien". Por él ojalá sea así.

Lo peor es que ha visualizado el escenario sin cuarentena y tampoco le dan tantas ganas de vivirlo. "¿Qué voy a hacer? ¿Alguna vez voy a poder hacer realmente lo que yo quiero o voy a vivir siempre añorando el tiempo que ya perdí?"

Paradójicamente la mayor tranquilidad viene de saber que está en control de la situación. "Cuando uno no quiere más, se apaga y listo".

jueves, 27 de octubre de 2016

Visiones

Manotea el vacío para encontrar el interruptor de la lámpara en la mesita de luz, como que va moldeando el espacio mientras tantea torpemente la nada. Finalmente encuentra la lámpara, baja por el cuello y hace clik en el botón. Se hizo la luz. Siguiente paso: situarse en el tiempo, lo hace mirando el teléfono, 5am.

Pensaba que ya lo había superado pero no, despierta agitado como tantas veces el último año, pulso acelerado, sudoroso, angustiado, sintiéndose rodeado de entes que no logra racionalizar ni tampoco ver. La situación es tan desgastante que espera deseoso que sean las 7 para levantarse al trabajo y descansar...sí, aunque suene ridículo, ahí descansa.

"¿Hasta cuándo la puta madre?"

"¿Será que el descanso eterno es el único descanso?"

Siempre quiso vivir tipo músico de rock antiguo, bien a la mierda, bien desgastado, bien estropajo...al parecer está logrando sus objetivos de la forma menos glamorosa posible.

Va a terminar queriendo esas visiones, es la única forma de sobrellevarlo parece, al menos no está sólo con él mismo. Eso sí sería terrible.

domingo, 3 de abril de 2016

Feliz

Qué ganas de estar contento, de no darme cuenta de nada, de hacer como si todo fluyera. Maldita sea la capacidad de cuestionar, de analizar, de ver, de ser...maldita sea porque no nos deja vivir, al tenernos al tanto de que no vivimos.
¿Por qué sencillamente un día no se nos apaga la conciencia?. Así todo sería más fácil, la vida simplemente transcurriría, no habría opción de darnos cuenta del daño que nos han hecho, del que nos hacemos nosotros mismos, del que le hacemos a los demás.
¿Cómo seguir adelante?. Seguir haciéndose el estúpido ya no es una opción, la sensación de desamparo es demasiado intensa, hay que necesariamente cambiar el rumbo, pero cómo hacerlo no es claro, de hecho es claro que en este momento es imposible.

Vivir por vivir, ese es el problema ahora, la vida debe ser vivida y no solo transitada. Más de 20 años a la mierda, al "divino botón" como se dice al otro lado del cerro. Más de 20 años siempre pensando que el próximo año sí que empiezo a hacer lo que quiero, el próximo año sí que voy al gimnasio, el próximo año sí que me tomo el estudio con calma, el próximo año sí que leo todos los libros que me gustan, el próximo año sí que me dedico a ser feliz.

El problema es que nunca llega el dichoso próximo año, y mientras lo sigo esperando, se me va carcomiendo el alma y el espíritu con la mierda en la que me veo sumergido por mi propia poca determinación a buscar la felicidad.

Al final capaz que lo que me molesta es ser un cobarde, es ser incapaz de vivir mi vida en lugar de vivir la proyección de mi vida sobre el espacio de lo tradicional. Quiero gritar, mandar todo al carajo, a todos, llorar, reírme, emborracharme, sentir, emocionarme. Como no puedo hacerlo porque no quiero poder, la conciencia me mata. No es la conciencia de todo lo que me afecta, sino que la conciencia de que no hago nada por afrontar todo lo que me afecta.

Me considero inteligente, no mucho pero sí algo, y desde este punto de vista no entiendo cómo hicieron los tipos realmente brillantes de la historia para no suicidarse. Cómo lograron calmar su sed de cambio, cómo dominaron su espíritu. Me encantaría conversar con algunos para pedirle consejo, que me aconsejen cómo volver a ser feliz y sensible.

Por ahora me voy a quedar en divagaciones, como siempre. Pero me prometo a mí mismo, y a las almas en pena que hayan llegado a leer esta línea, que todo va a cambiar...ya no aguanto más, o me voy yo o se van ellos, pero así no podemos seguir, mis miedos y yo vamos a dejar de transitar el mismo camino. Voy a ser valiente, determinado, o estúpido, pero algo seré, algo haré para salir de aquí.

sábado, 26 de diciembre de 2015

El Éxito

¿Cómo entendemos el concepto de éxito?. Un buen primer approach es mirar en el diccionario de la RAE cuál es la definición forma de la palabra.

1. m. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.


2. m. Buena aceptación que tiene alguien o algo.

3. m. p. us. Fin o terminación de un negocio o asunto. 



Eso por un lado, pero por otro, creo que el éxito se entiende de forma distinta en la sociedad. La impresión que me da, es que se piensa el éxito como un estado al cual se puede aspirar, y en el que se puede estar de forma permanente. Se habla de "personas exitosas" como aquellas que ostentan una buena posición social (usualmente determinada ridículamente por las riquezas que poseen), o aquellas que han conseguido triunfar algunas veces en la vida.
Creo que el éxito comprendido así no existe. A pesar de solo haber vivido un cuarto de siglo (es de cierta forma reconfortante decir "solo un cuarto de siglo"), y no tener la experiencia que la vejez entrega, creo que en la vida se pierde mucho más de lo que se gana, por lo que mal podríamos hablar de "ser" exitosos. Más que un estado al que se pueda llegar, el éxito ocurre en ciertos aspectos y momentos puntuales de la existencia. 

Esto último le da una nueva dimensión al análisis, ya que el ser humano es un ente complejo, con múltiples capas, facetas, áreas de desarrollo. Luego, encasillarlo como exitoso o fracasado, por el solo hecho de conseguir - o no - ciertos objetivos en algunas aristas particulares de su desarrollo parece, al menos, insensato. 

La definición que provee la RAE creo que tiene más sentido, ya que las tres acepciones exhiben al éxito como un hecho puntual, una culminación de un proceso o algo más complejo, y no como un estado permanente al que se puede anhelar.

La idea de escribir un breve comentario sobre este tema nació por lo nefasto que encuentro el concepto o la idea de ser un "tipo exitoso", nunca he entendido qué significa eso, a qué apunta, qué se pretende con eso. Mucho más valorable es tratar de ser un tipo feliz, creo yo. Si los caminos de la vida (perdón Vicentico) lo llevan a uno a alcanzar resultados deseados, es un detalle del proceso. Lo que debe quedar es el proceso, el camino, ser consistente con lo que uno cree correcto, etc.

Me gustaría ahondar más en este tema, lo voy a dejar anotado en mi libreta de cosas por hacer, que aun es una libreta imaginaría dado que el calor y la modorra no me permiten salir a comprar una real.

Pascua Feliz.





sábado, 21 de noviembre de 2015

Que difícil ser feliz

No se parece en nada a la sensación que esperaba. La verdad me siento vacío, desorientado, perdido...triste creo que es la buena palabra. "Buena" en un sentido muy "malo" por supuestamente.

Esperaba estar feliz, pleno, lleno de alegría por la meta cumplida; pero no. Ocurrió algo distinto. Efectivamente me saqué de encima una preocupación enorme y por un largo rato estuve contento (no pletórico pero contento). Lamentablemente aquella liberación intelectual le dejó espacio a la mente para que volviera a pensar, después del letargo provocado por el trabajo y estrés, despiadados come-neuronas y sueños.

Ahora volvieron las angustias de antes -algunas de ellas muy a mi pesar- porque pensé que eran temas cerrados. Mi mente, que yo creía tan poderosa, no es capaz de regir mis sentimientos, en ningún sentido...y todo vuelve, los miedos de no vivir como yo quiero.

La imagen ahí presente cada día es la que me come el espíritu. La imagen de lo que podría ser y no soy, de las decisiones que podría tomar y no tomo, de los huevos que podría tener y no tengo, del ser humano que me gustaría ser y nunca seré..por cagón. Dicen que una virtud del ser humano es que cambia con el tiempo, eso lo hace especial de cierta forma. Me gustaría a mi ser humano en ese sentido, y cambiar y volar y vivir.

No me acuerdo si lo dije aquí antes o lo pensé solamente, pero qué fácil debe ser el ser feliz cuando no se piensa en nada.

sábado, 4 de abril de 2015

Los ojos

Los ojos, ventana del alma. Se pregunta ahora si esa frase la inventó o la escuchó/leyó por ahí. Seguramente debe ser de alguien más ya que nunca se le ocurre nada bueno, y en este momento esa frase le parece muy buena. 

Toda la vida siempre luchó por lograr lo que al final todo el mundo quiere, poder expresarse genuinamente. Como todo el resto de sus planes, fracasó. Quiso escribir, hacer música, pintar, jugar fútbol...y así un largo etcétera. Nunca le resultó nada así que se fue por el camino clásico de quien pasa por el mundo sin dejar huella: se metió a estudiar una carrera estándar a la universidad, la terminó y empezó a trabajar en algo que no le interesaba en lo más mínimo ni le llenaba el espíritu de ninguna forma.

Así se le fueron varios años, compartió con amigos que no quería, se casó con una mujer que no amaba y tuvo hijos que no quiso. Siempre anhelando poder un día despertar con la suficiente valentía para mandar todo a la mierda y comenzar a vivir. Siempre armando fría y calculadamente su plan para salir del mundo común y corriente, y "hacer algo". Siempre imaginándose como un escritor, un bohemio, un músico, un ser vivo al fin de cuentas. 

Intentos tuvo, no se crean que nuestro héroe nunca juntó el valor necesario. Trató de escribir una novela, agarró un vuelo impresionante al principio, se desgarró la creatividad del alma y llegó al no despreciable número de 10 páginas escritas...ahí se bloqueó y no siguió más. Lejos de desanimarse por esa experiencia fallida, pensó que quizás era mejor partir poniéndose metas más modestas pero igualmente desafiantes: "Partamos por escribir cuentos" se dijo. Mismo resultado a distinta escala.

Una semana atrás tomó la decisión, ya sabía qué era lo único que podía hacer en su vida para sentirse valiente o decidido. Pasó los días planeando bien todo y finalmente llegado el momento lo hizo, saltó directo a las vías.

Ahora mientras mira desde arriba como la gente se acerca a ese cuerpo inerte, piensa lo curioso de sentir que por fin pudo expresarse, gritar, decidirse, hacer algo. Logró...no, mejor dicho aun logra mientras la gente se reúne, expresar algo, a pesar de tener los ojos cerrados. Siempre pensó que los ojos eran la forma más pura de expresión, ahora se da cuenta que no, no los necesitaba.


domingo, 1 de febrero de 2015

Buscándose

Todo era oscuro, el letargo lo tenía consumido hace días, no daba más. Cuando se ponía a pensar se daba cuenta de que lo que en verdad lo consumía era esa sensación...no, mejor dicho esa condición profundamente animal que caracterizaba su ser en el último tiempo. 

Su vivir se resumía a despertar a cualquier hora, hacer un escrutinio del espacio que lo rodeaba sin mayor propósito que el de asegurarse de seguir vivo, comer algo, sentarse en la ventana mirando el horizonte y divagar sobre absolutamente nada en particular, dormir la siesta, despertar en la noche, emborracharse y escuchar música mientras escribe algo carente de talento que gracias a algún Dios ocioso  probablemente nunca verá la luz del sol. Los días se le iban así: perdidos, vacíos, animales.

Los momentos que tenía de lucidez se le hacían insoportables pues le servían únicamente para darse cuenta del estado en que se encontraba. Anhelaba aquellos días donde era brillantemente creativo, cuando se sentía motivado a llevarse el mundo por delante. Ahora no encontraba la razón por la que pelear, el punto de partida por el cual luchar era una construcción inalcanzable para su diezmado espíritu.

¿Qué hacer?

Hace algunos años, cuando aun era él, había reflexionado un montón sobre este tipo de procesos, digamos "la decadencia del ser". Por supuesto en esa época, desde su mirada artística de la vida, este estado del alma parecía mucho más poético, romántico y épico de lo que verdaderamente era. Él se había preparado, durante esas reflexiones, para sobrellevar una potencial decadencia de su alma sólo con el glamour del alcohol y las drogas, como buen rockero.

Nada más alejado de la realidad. Su depresión auto prescrita la vivía sin el más mínimo rastro de poesía callejera. Era polvo. Los sueños de siempre parecían tan lejanos que era preferible abandonar la empresa de hacerlos realidad para así evitar frustraciones. Objetivos y sueños de lado, a lo único que se podía aferrar como ser humano era al valor intrínseco de la cotidianidad, pero eso tampoco lo tenía ya que se sentía un animal. 

Finalmente un día se plantó se dijo a sí mismo: "Lo que tengo que hacer es buscarme, definirme de nuevo, re nacer como alguien con nuevos intereses". (Cómo se puede apreciar, realmente le venía bien la épica al voleo a nuestro amigo). Así estuvo, días re inventándose desde lo más profundo de la condición humana para concluir en un cuadro de rotundo éxito para su persona: Empastillado hasta la médula y durmiendo para siempre al fondo de esa tina de mierda llena de agua...

martes, 15 de julio de 2014

Esas noches frías

Había llovido todo el día, y como era feriado se había quedado en su casa sin hacer nada...o sea, había descansado, que es algo muy importante. 

En el aburrimiento de la tarde mezclado con lo monótono de la programación televisiva, Javier había encontrado en su sillón un lugar ideal para dormir la siesta. Se le pasó un poco la mano y se mandó 3 horas, por eso ahora a las 23:37 está mirando el techo con absolutamente nada de sueño, ya está viejo para ponerse a contar ovejas así que se levanta a preparar té y saca un cigarro.

Es una de esas noches que le gustan...después de la lluvia hace un frío que te despierta el alma al sentirlo en la cara, además está ese olor a pavimento y tierra mojados que lo hace sentir mejor, lo reconforta. Pero esas noches frías también lo hacen sentir una imperiosa necesidad de ser creativo, más allá del propio deseo; lo siente necesario, siente que debe descargar de alguna forma esa obligación de querer expresar algo que ha tenido toda la vida, mejor dicho es la necesidad de expresar lo que realmente es.

Prende la radio, disco favorito adentro y saca una hoja de papel. Listo para que la vorágine inventiva haga lo suyo, dando rienda suelta al constructor de sueños escritos que lleva dentro. Al rato de mirar el papel en blanco se da cuenta que la noche probablemente va a terminar como tantas otras iguales, sólo con el anhelo de haber hecho algo...va a ser una noche olvidada en un par de días cuando la vida de mierda rutinaria siga adelante. 

La convicción de esta noche es diferente eso sí, siente algo distinto, siente que viene, el empujoncito de partida viene ahí...en alguna parte. No aguanta más el encierro, quizás liberar el cuerpo de las paredes ayudará a liberar la mente; Javier toma el abrigo, guarda los cigarros y sale a caminar a alguna parte, no sabe a dónde. 

Después de dar vueltas un rato y fumar mucho más de lo conveniente vuelve al departamento, se sienta y sabe por fin lo que debe hacer...tiene que escribir lo que sea, lo que sienta. La mejor forma para desahogar su alma no es escribiendo el quijote moderno, sino que escribiendo lo que necesite sacar.
La sinceridad de lo dicho reemplazará el talento inexistente, al menos en su concepción.

Ya sabe que mañana será un día mejor, porque ya entendió qué es lo necesario para coronar esas noches frías que tanto le gustan...la respuesta no podía ser más simple, tiene que ser él mismo, auténtico, sincero, simple. Las paredes mentales no tenían nada que ver con las físicas, las mentales se las estaba poniendo él mismo. 


Desde mañana Javier va a estar ansioso por que llegue la próxima lluvia...

lunes, 23 de junio de 2014

Otra vez ahí

Y se acaba otro día de trabajo igual que todos: rutinario, monótono, gris. Para no romper con la tradición camina como siempre por las calles de siempre, con la cabeza gacha directo a tomar el metro...ya va de vuelta a su departamento. Es todo lo que siempre soñó cuando joven el sucucho ese, todo patas arriba, la ropa tirada, sucio, con restos de comida por ahí, refrigerador lleno de las porquerías que le gustan...un paraíso, la verdad. A veces le dan ganas de que ese sueño de la independencia no se hubiese cumplido tan al pie de la letra.

Llegando a la estación a lo de siempre, sentarse a esperar el tren correcto, no tiene apuros así que lo suyo no es la premura del resto de la gente que pasa y tiene que llegar a estar con la familia o los hijos...no, lo suyo no es la prisa, es la espera, la contemplación. 

Para acompañar la espera saca los audífonos, en la música reside casi lo único capaz de darle felicidad, o tranquilidad al menos... es música, escribir y leer; nada más. Así se queda mirando a la gente, esperando. Y esperando qué podría preguntarse uno, y que va a ser, está esperándola a ella, como todos los días. Ella siempre llega en horas distintas, cuando llega.

Hoy parece ser uno de esos días de suerte, logra identificarla entre la muchedumbre, rápidamente se incorpora desde el asiento y siente ese mismo cosquilleo de la primera vez. Se acerca a ella y suben al vagón, como siempre transcurren todo el camino en silencio. Él la acompaña hasta que se baja, siempre lo hace en una estación distinta, lo de ella no es la monotonía que lo rige a él, quizás es una de las cosas que le gustan de ella. 

Ya fuera de la estación él la mira alejarse, quiere ver que no le pase nada. Después de un rato mirando así el horizonte por donde acaba de irse su amada se saca por fin los audífonos y choca con el murallón de la realidad. Lo mismo de todos los días de suerte, termina así, en alguna estación de metro preguntándose a sí mismo si será alguna vez realmente ella, la que de verdad espera, con quien viaje. Por hoy tendrá que enfilar de vuelta al departamento, a lo de siempre: supermercado, cerveza, vienesas y pan...mañana hay que levantarse a ese trabajo de mierda otra vez.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Indecisión

Siempre fue su problema, en todo orden de cosas. Toda la vida supo lo que tenía que hacer y casi nunca lo hizo, pensando que podía dañar a los demás, pasar a llevar a alguien, herir a otros o quizás qué cosas. El problema fue que se dio cuenta tarde que hacer esto toda la vida lo único que logró fue llenarlo de impotencia, de desasosiego, de rabia y de pena.

Él suponía que en algún momento todo explotaría y comenzaría a hacer lo que debía o sentía...que comenzaría a vivir... pero ese momento no llegaba nunca, lo buscaba casi forzándolo, pero aún así nada. Siempre lo mismo, siempre pensar en el daño a los demás o darle mil vueltas al qué podría pasar y nunca nada de acción.

Esas malas decisiones lo tenían como estaba ahora, triste y solo, sintiendo que nadie podía entenderlo menos aún ayudarlo, sintiéndose estúpido. Supongo que la calma de no haberle hecho daño al resto algo apaciguaba el dolor que tenía dentro, quizás no. 

El alcohol y la escritura eran y son su refugio, no había nada más que eso hasta ahora (pero se le estaba ocurriendo qué más agregar). Allí podía dejar sus sentimientos verdaderos sin hacerle mal a nadie, y quitándose el mal de sí mismo, o un poco de este. La música era su escape, lo único que en esos momentos horribles lo sacaba de la mierda en que estaba y lo dejaba por unos minutos en un estado de felicidad o de no pena.

No había nada más que angustia, dicen que cobarde es aquel que sabe lo que es correcto y no lo hace...él se sentía peor, era peor que un cobarde pues sabía qué era correcto y además qué sentía, y aun así no lo hacía.

A pesar de la imagen miserable que estoy dando de nuestro protagonista, es buen tipo. En general no le desea mal a nadie y tiene más o menos los mismos defectos que todos...su problema es otro, su problema es el miedo. Miedo a hacer lo que sabe que debe, miedo a decir las cosas que siente, miedo a vivir la vida como quiere vivirla y no como le hace menos mal al resto, miedo a ser él mismo....debe ser el miedo de más baja calaña que hay, pero es buen tipo, él siente que no se merece vivir lo que está viviendo.

Toda la vida pensó que su cabeza estaba sobre todo el resto de las cosas, en particular de su corazón...ahora estaba viendo que hasta en eso estaba equivocado. Tanto jactarse de su racionalidad de medio pelo para nada, al final era tan débil como todos, tan vulnerable...tan frágil.

En este momento es todo contradicciones y desdicha, no hay adjetivos positivos que lo describan...capaz que hasta se lo merece, es buen tipo pero ha sido un hijo de puta demasiadas veces como para salir sin castigo. De todo corazón espero que se reponga, nuestro protagonista necesita contarnos todavía muchas historias, ojalá lindas, necesita compartir opiniones y hablar de cosas sin sentido....necesita volver a la alegría, esa que parece que quedó atrás, atrás donde están todos esos momentos donde decidió mal.

domingo, 17 de noviembre de 2013

El mundo de los Sueños cuando no hay Sueño.

Empiezo a escribir esta entrada a las 5:45 am del Domingo 17 de Noviembre del 2013. Hoy es día de elecciones presidenciales en Chile, pretendo ir a votar en unas horas más, pero ahora no quiero hablar de política.

Hace días que tengo un insomnio a prueba de balas. He tratado de todo, acostarme temprano, tarde, no dormir la siesta, comer poco en la noche, comer mucho en la noche, estudiar ramos aburridos antes de acostarme, contar toda clase de seres vivos imaginarios...y nada, no puedo hacer para quedarme dormido, no hay sueño. Para colmo esta semana me agarró un hermoso dolor de muelas que si no fuera por esta maravilla de la medicina moderna que llamamos analgésicos anularía más mi capacidad de dormir.

Como siempre me pasa, cuando no hay sueño es cuando empiezan a pasar sueños por mi cabeza, y ahí entró el maravilloso internet a avivarlos (quizás el alcohol tuvo que ver también). Paseando por youtube viendo videos futboleros llegué a ver a los ultras del equipo del cual simpatizo en Europa, el West Ham United, ahí comenzó todo.  Im Forever Blowing Bubbles..

La canción es hermosa a mi gusto, conmueve como varios de los cantos de equipos de la premier, dejo aquí un pedazo:


...Pretty bubbles in the air
they fly so high, they reach the sky
and like mi dreams, they fade and die...

Naturalmente me puse a pensar en los sueños, en las cosas que quiero hacer, los lugares que quiero recorrer (esto además motivado por haber descubierto lugares nuevos que quiero visitar alguna vez)...y no quiero que sea como la canción que tanto me gusta. Ojalá los sueños no sean burbujas que suben hasta el cielo para luego romperse y desaparecer. 

Supongo que la mayoría de las veces es así, por eso la canción es tan sentida. Nuestros sueños casi siempre quedan en eso, son contadas las personas que los hacen realidad completamente, quizás porque el éxito de estos depende de muchas cosas, a veces más allá de nuestro control.

La única reflexión que saco a esta hora es que hay que confiar, hay que creer, hay que seguirlos y vivirlos. Aunque sean como las burbujas de la canción, el momento en que tocamos el cielo debe perdurar, ser eterno, atesorarlo. Si la burbuja se rompe, hacer otra...quizás no pueda ser igual de buena o pura que la anterior, pero al menos tendremos más experiencia haciéndolas y quizás eso las ayude a perdurar y sobrevivir.


Son las 6:02 am, me parece que es buen momento para tomar desayuno. Esta entrada me sirvió para hacer más corta la espera para ir a votar y para compartir la canción, ojalá no haya quedado demasiado aburrida.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Parque Forestal

Visto sentado desde esta banca pareciera que todo vuelve...las mismas cosas en el mismo lugar, con actores distintos probablemente, pero si viéramos como lo hacen estos árboles o el sol, o los muros de estos edificios se vería todo exactamente igual que antes.

Árboles imponentes, majestuosos, a veces invisibles...testigos de los cambios que se ven igual, como que no cambian. Sí, debemos ser los mismos de siempre, los que vinimos alguna vez (o varias veces ) cuando chicos y ahora en este lugar podemos encontrar paz y recuerdos entre medio de todo lo que aquí ocurre. Los perros corriendo, los distintos abrazándose, las pelotas perseguidas sin tregua por niños con una sonrisa a prueba de todo, los artistas y músicos incomprendidos, los amantes, el titiritero que con un trapo con botones es capaz de llevarnos a otro mundo por un rato.

[Gracias The Smiths por "The Queen is Dead"]

Pasó de nuevo el tipo trotando, no se ve muy atlético así que quizás se me está pasando muy rápido el tiempo en esta banca escribiendo en mi libreta, o quizás el tipo está dando vueltas muy cortas de trote. 

Casi me puedo ver en el pasto corriendo a los 10 años detrás de la pelota durísima que me regaló mi abuelo, con mis shorts azules y mi polera imitada del Real Madrid...mi papá jugando conmigo y el resto de los niños del parque, y mi mamá esperándonos en la casa...qué lindo se ve todo desde esta banca.

Pensándolo bien, me gustaría ser ahora uno de esos árboles que ven todo igual, para no darme cuenta de las diferencias, de cómo el tiempo inexorablemente avanza demasiado rápido y en una sola dirección. Me gustaría ser ellos para tener las mismas sensaciones de antes, para que el tiempo sólo pase por mi cuerpo y no por mi alma ni mi esencia...para poder vivir como antes.

¿Cómo tener todo de vuelta?. Es imposible, la experiencia no sólo forja, también carcome y quita la inocencia. 

En este momento estoy contento, agradezco a The Smiths por la música que me acompaña hoy, a mis padres por haberme traído aquí cuando niño, y al parque mismo, este parque maravilloso...que en el pasto y sus árboles testigos tiene guardados algunos de mis mejores recuerdos de cuando chico, y me permite venir de vez en cuando a sentarme en una banquita y recordarlos...no, más que eso, puedo vivirlos, mirarlos ahí al frente mío, es todo perfecto.

miércoles, 30 de octubre de 2013

El Grito Sagrado

Tres letras. A veces retenidas en el fondo de la garganta por 90 minutos, a veces por semanas. Tres letras que salen en un momento, un instante, un segundo de alegría pura, como una exhalación del alma.

Pienso que no hay otro instante en la vida que sea más puro, más sincero...donde no hay diferencias entre clases sociales, políticas, etarias. Allí todo es de frente, son unos pocos segundos en que nos desahogamos, nos liberamos, nada nos importa. Volvemos a la inocencia de la infancia donde no se necesita nada para ser feliz.

A este punto ya parece obvio que me refiero al grito de gol. Los que somos hinchas de un club sabemos la alegría que nos viene al cuerpo cuando la pelota cruza la línea...sí, somos irracionales, estúpidos, erráticos...por ahí somos de lo peor de la sociedad por dejarnos llevar por una pelota, pero lo somos orgullosos. Nos da orgullo ser felices con tan poco, nos da orgullo saber que una vez a la semana tenemos la opción de ganar en algo en la vida.

El Grito Sagrado es una película argentina, pero se ha usurpado el concepto para hacer referencia a esa descarga sin igual de emoción, esos segundos cerca del cielo. Creo que el concepto se ajusta perfecto, ese grito es realmente sagrado.

Sagrado quiere decir, entre otras cosas, Que es objeto de culto por su relación con fuerzas sobrenaturales de carácter apartado o desconocido. Me parece que eso es justamente lo que ocurre con este grito, es un objeto de culto y no puede ser más sobre natural, porque es capaz de hacernos olvidar los problemas, las tristezas, toda la mierda en la que podamos estar...si eso no es sobrenatural no sé qué puede serlo.

Se me acabó la inspiración por un mal rato, así que hasta aquí no más.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Miércoles

¿Cómo puede cambiar tanto un mismo día?...cómo puede ser que en menos de 24 horas se pase de un día muy bueno al mismo día, pero pésimo. Ya sé...el "cómo" sea el día o un momento del mismo no es una propiedad intrínseca del momento, sino que tiene que ver con la percepción que nosotros tenemos de lo que nos rodea. Pero creo que hoy estoy siendo objetivo al decir que mi día partió excelente y fue poco a poco desgatándose hasta terminar horrible. Pobre de mi cabeza que tiene que procesar tanto estímulo negativo que van dejando las horas.

Allan Poe tiene un poema donde dice que los humanos cometemos el error de medir el tiempo en base a "sucesos", así como medir el espacio en base a objetos. Supongo que cuando el día anda malo, o como en mi caso va progresivamente empeorando, no sólo cometemos ese error de medir el tiempo en "sucesos", sino que como los "sucesos" estos son negativos, el día nos parece eterno...nos ponemos ansiosos, queremos cambiar cosas, nos ponemos en el caso de ¿qué pasaría si..?...pero al final no hacemos nada, o al menos yo no hago nada.

Debe ser como la n-ésima vez que rompo mi autoimpuesta regla de no usar este blog como vía de desahogo personal, supongo que dejaré atrás esa regla ya que no sirvió para reglamentar nada. Tenía ganas de escribir de cómo te puede cambiar un día tanto, de como la propia mente es capaz de alterarte las percepciones de las cosas y hacerte pasar malos ratos...o como no tiene la tenacidad suficiente para mantener un estado de felicidad a pesar de los estímulos negativos que pueda recibir durante el día.

Igual tuvo cosas buenas...primero me di cuenta con el contador de entradas escritas del blog que el 2013 ha sido un buen año para escribir, me enorgullezco de mi...y segundo, ahora tengo una libreta así que voy a poder anotar ideas para no olvidarlas y poder escribir más seguido.

lunes, 14 de octubre de 2013

La Tortura de los Escritores

Es sabido que la historia de muchos escritores está marcada por todo tipo de problemas personales: depresión, melancolía, pena, bipolaridad, adicción a drogas y alcohol,etc. No pretendo incluirme en ninguna lista de escritores, ya que no soy uno, pero me siento de cierta forma conectado con ellos puesto que los momentos de más inspiración que tengo son cuando atravieso por estados de ánimo que podrían ser calificados como negativos.

Estando ahora en uno de esos momentos fue que me dieron ganas de escribir en el blog de nuevo, y la inspiración para hacerlo vino de entender la inspiración misma. Hablaré de mi caso particular ya que creo que es imposible generalizar en un tema así. 

Hoy me pregunté qué tienen los momentos malos que me hacen querer escribir, o caminar, o pensar o hacer algo, lo que sea. Y lo que me respondí fue que quizás en los malos momentos es cuando uno anhela algo, algo que haga que todo cambie, y por eso se siente con ganas de expresarlo de alguna forma. En los períodos buenos, cuando todo va bien, no deberíamos tener grandes motivaciones para cambiar cosas, al contrario, lo que nos gustaría es que todo se mantuviera tal y como está, para poder disfrutarlo lo máximo posible.

Cuando estamos llenos de melancolía, nostalgia, cuestionamientos o pena..necesitamos desahogarnos, eso es...el desahogo. Quizás suene un poco misántropo el preferir desahogarse con una hoja de papel o un teclado en lugar de un amigo u otra persona. Puede que sea eso, o que habemos algunos que somos más solitarios, o incluso a veces las personas a las que recurrir son justamente las involucradas en nuestros problemas.

A esto le quise llamar la Tortura de los Escritores, a la lastimosa necesidad de estar mal para poder crear, para sacar del alma los elementos más puros, los deseos más profundos, las palabras más lindas. Suena triste el tener que estar mal para poder crear un mundo feliz para los demás, o para componer algo que conmueva a las personas; pero a veces no se puede hacer de otra forma.

Por supuesto que esta característica no es exclusiva de los escritores, le pasa a los artistas en general o la gente que está fuertemente influenciada por sus sentimientos, pero quise representarlo en los escritores porque así es como yo puedo desahogarme.

Me gustó volver a escribir aquí, otro de los razonamientos que me salen de la nada. Me hace bien andar en micro por Santiago, aunque sea de vuelta de un momento desagradable y pensando cosas que no necesariamente me hacen bien, ahí está la Tortura de los que nos gusta hacer algo. Espero poder escribir de nuevo estando en un mejor momento :)

De regalo a las almas que pasen por esta página una canción que me tiene pegado:


martes, 21 de mayo de 2013

La Ciudad somos Todos

Hace tiempo que no escribía en el blog, ahora que vuelvo a tener un teclado capaz de hacer tildes me siento con más ganas de actualizarlo.
El otro día hice un largo viaje en micro, me tocó una de esas que me gustan, que tienen una zona más alta en el medio donde uno puede ir de pie cerca de una ventana, hermosa posición para apreciar mi Santiago querido.

Mientras miraba, como es costumbre, me perdí en pensamientos sin ninguna utilidad práctica para el mundo(?); en eso la micro pasó por una esquina donde había un malabarista...y entonces me quedé pensando en que, groseramente, podemos dividir a los tipos de ciudadanos en dos: aquellos que hacen la ciudad, y aquellos que la apreciamos. Probablemente haya personas en las dos categorías, o que uno mismo pueda estar a veces en una y luego en la otra, pero las pretendo comentar por separado.

Al ver al malabarista pensé que él era un ejemplo de los que hacen la ciudad; son las personas que le dan vida, la idiosincrasia, los elementos característicos, lo colorido, lo propio. Los malabaristas o los que hacen arte en las esquinas, los oficinistas apurados, los carritos vendedores de sopaipillas, los barrenderos, los lanzas, los perros vagos, los taxis, las micros, vendedores ambulantes, etc. Esas personas cada día se transforman en entes más allá de sí mismos, se convierten en pilares fundamentales del entorno de todos, quizás sin saberlo...probablemente sea mejor así.

En la otra categoría (en la que barsamente me incluí sin chistar) estamos los que apreciamos la ciudad, los que la vivimos...somos los que al pasar vamos mirando todo a nuestro alrededor, los que al caminar vamos pensando en lo que nos rodea en lugar de pensar en lo que tenemos que hacer. Vamos más lento que el resto. Personalmente voy con mis audífonos aislado pero consciente, como ese día en la micro. Uno está ajeno pero presente, nos gusta hacer como que estamos mirando desde afuera para apreciar mejor todo y disfrutar de la ciudad. 

Ese día al bajarme de la micro me quedé pensando en quiénes son la ciudad, y la respuesta que me dí fue que somos todos, incluso los que pasamos mirándola y apreciando. Hay algunos que la hacen vivir, pero habemos otros que la analizamos y disfrutamos de ella; las dos cosas son igual de importantes. Sin los que miran las cosas entonces se pierde un poco el sentido...¿qué es una pintura hermosa o una buena canción si no hay nadie que la aprecie?...no es nada.

Esta entrada me quedó un poco corta, pero ya es tarde y la creatividad se acaba por el sueño, quizás después le de otra vuelta al tema y pueda completarla, me alegra volver a escribir algo aquí...tenía el blog botado.

lunes, 18 de marzo de 2013

Cartas, Estrellas y Futuro

En la mano no tenia más que un mazo de cartas, las barajaba; le hubiese gustado en su cabeza tener sólo eso...cartas. Fuera de aquella habitación desordenada, el ruido de autos pasando cerca con más frecuencia y de pájaros cantando, anunciaba que pronto Helios lanzaría luz donde ahora solo había oscuridad aparente y estrellas. No es fácil dormir con la mente trabajando.

En ese mismo momento nada importaba pues las consecuencias del insomnio auto inducido vendrían durante el día que no tardaría en comenzar, que era justamente el previo al que le llenaba la cabeza. Tantas historias por venir, es otro año más...en su mente este seria diferente, lo planificaba completamente una y otra vez, corrigiendo detalles y pensando, quizás absurdamente, que todo era controlable, al alcance de la mano y la voluntad. 

Los minutos pasaban y cada vez quedaba menos tiempo de tranquilidad, no sólo por la intromisión de la luz en los pensamientos, que actúa a veces como una gran estrella que nubla el brillo de las ideas propias, sino también porque el comienzo se aproximaba. Al partir el nuevo año la cosa seria totalmente distinta, no podía seguir siendo modelada en su mente puesto que ahora, efectivamente, estaría ocurriendo. Cuando el gran mecanismo de la vida y la rutina comienza a andar ya no sólo se necesita una voluntad o un sueño para moldearlo. Seguía barajando las cartas.

Los rayos de luz empiezan a asomar tras las montañas, la tranquilidad poco a poco se va y la tierra comienza a poblarse de los iguales, de la rutina, de los movimientos presurosos...ya no queda tiempo para pensar. La noche siguiente habrá que descansar, para que el comienzo de lo que tanto planifico no sea con ojeras y desgano, comenzar una actividad con tedio puede predisponer las cosas para que los objetivos no se cumplan.

La baraja finalmente puede volver a su caja, ha terminado su trabajo por ese día (más bien, esa noche) ahora puede descansar, tal como su dueño, mientras el resto comienza a abandonar su descanso. Los planes pueden o no cumplirse, al final la baraja le enseñò que lo importante era disfrutar lo que ocurriese.

sábado, 26 de enero de 2013

¿Y si nos dedicamos a vivir?

¿Por qué será que necesitamos tantas cosas para ser felices?. ¿No podrá ser que nos levantemos todos los días con una sonrisa sólo por la oportunidad de estar vivos?.

La humanidad se llevó a sí misma a un estado donde lo que determina la felicidad y satisfacción de las personas son sus posesiones, la carrera que estudió, sus deudas impagas, el dinero en la cuenta, el porte de la tele y la marca del auto. ¿Por qué nos hicimos esto?

Que lindo seria si viviéramos para aprovechar la vida en vez de consumirnos tratando de adaptarnos a lo que el mundo propone, estudiar lo que nos gusta sin presiones de obtener un titulo "para algo", no todas las cosas tienen que tener utilidad para ser valiosas. La utilidad no es algo que decidamos nosotros, lo decide el mundo, el sistema como diría un anarco trasnochado. 

Seria lindo si nos dedicáramos en la noche a mirar las estrellas escuchando música en vez de dormirnos temprano para tener que trabajar a una hora demasiado temprana que alguien decidió en otra época que era la mejor. Seria bonito trabajar para producir lo necesario para vivir y no lo que el mercado demanda para ser "óptimo".

Hay muchas cosas que serían lindas para hacer si este mundo funcionara de forma más humana. Pero ya no se puede, quedamos todos metidos en este espacio de tiempo donde las ideas son claras...se estudia desde niño, se trabaja hasta que no se puede más, no necesariamente en lo que a uno le gusta, y el único tiempo libre viene en la vejez...¿Eso es vida?...nadie nunca se detuvo a preguntarse ¿Para qué?

Ya no se pudo, no en esta época, habrá que adaptarse como se pueda. Pero dentro de este contexto, ¿Y si nos dedicamos a vivir?. A disfrutar las cosas simples: el viento en la cara cuando caminamos, el escuchar la canción favorita, el tener tiempo libre para leer un libro que nos gusta, jugar a la pelota, sentarse en la playa a ver como el Sol se pone sin preocuparnos de nada más, mirar el cielo una noche despejada, compartir una buena conversación sobre el origen de la vida y otras voladas místicas sin sentido, a compartir con los que más queremos, la familia, los amigos, las parejas...tantas cosas. 

Al final creo que todo se trata de aprovechar cada momento libre que uno tenga para tratar de vivir la vida como se debería vivir, con el único objetivo de ser feliz y cooperar para que los demás también lo sean...como he dicho en varias entradas, es bueno preguntarse cada cierto tiempo "¿Por qué hago lo que hago todos los días?..¿Esto es lo que me gusta?"...Si la respuesta es "No", quizás uno debería replantearse la forma como aprovecha su tiempo en este mundo, que aunque suene cliché, es único.

Para terminar la entrada una canción de regalo, del capo Gervasio:

Con una Pala y un Sombrero

"Ojalà que cuando mires a tu alrededor, no notes que la vida se te fue"

martes, 15 de enero de 2013

Supermercados y Malls: Templos del Placer

Con la llegada del verano y sus agradables temperaturas de más de 32ºC, los lugares con aire acondicionado se vuelven pequeños oasis en la ciudad, así como los carritos de mote con huesillo y los vendedores de helados. En esa categoría de oasis entrarían los Mall, ya que tienen aire acondicionado y bastante bueno...ciertamente nos los llamé templos del placer en el titulo por eso, sino por razones más sarcásticas. 

A causa de haber frecuentado más de la cuenta este tipo de lugares últimamente  me motivé a escribir sobre un tema bastante trillado y repetido en estos días donde todo es más revolucionario, tiene que ver con la visión de  hombre y de sociedad que hay hoy en día (hombre en el sentido genérico de humano, no de machista), el concepto se puede resumir bastante bien en la palabra materialismo. 


Ah!, antes de empezar a hablar del materialismo propiamente tal, un breve comentario a los temas trillados, son super chori de comentar :)


Según la RAE materialismo significa:Tendencia a dar importancia primordial a los intereses materiales, o sea, es una tendencia. Hasta ahí todo bien creo yo, el problema viene cuando pasa de ser una tendencia y se convierte derechamente en una forma de vida, más aún, lo hace inconscientemente. Históricamente el materialismo viene emparejado con el concepto de consumismo que se asocia a períodos donde había sobre oferta de productos y bienes, allí nace la publicidad y el marketing, dos conceptos nefastos que buscan generar en las personas necesidades que no son reales, originalmente esto tuvo por objetivo deshacerse de esta sobre oferta. Ya partió mal el asunto, partió con mentiras, "haciéndole creer" cosas a la gente.


En mi opinión esta forma materialista de ver el mundo poco a poco se fue ganando un lugar en la sociedad chilena. Con la llegada del mal llamado "desarrollo", un sector importante de la sociedad se vio con posibilidades económicas mayores a las usuales, esto sumado a la tentadora opción de tomar créditos de consumo con intereses ocultos que se terminan de pagar cuando el sol se apaga, le dio a la gente dinero para tener en los bolsillos. Debe haber sido tanto el clasismo vivido en alguna época en Chile, que apenas la gente se vio con dinero quiso situarse unos peldaños más arriba de la escalara social (que noblemente mide a la gente por su dinero). ¿ Cómo se logra tan puro objetivo?... fácil, teniendo una auto mejor que el del vecino, una tele mejor, un refrigerador más grande, una radio que suene más fuerte, etc.


Desde ahí la cadena de implicancias es fácil de adivinar hasta llegar a nuestros días:  gente endeudada, queriendo tener más cosas, teniendo el mall como paseo familiar del fin de semana (incluso en invierno cuando no se necesita el aire acondicionado),etc. El resultado es que la burbuja se agrandó demasiado, las personas en algún momento comenzaron a basar o ponderar su felicidad en base a cuánto consumían y poseían. El problema viene cuando por alguna razón no se puede mantener el nivel de consumo, puede ser una crisis o sobre endeudamiento, o lo que sea ya...la gente se alejó tanto de los valores no materiales que cuando no pueden consumir ni pagar sus deudas, entonces sienten que su vida está, de cierta forma, estancada.


No es nueva la estupidez de medir el "éxito" de una persona en base a sus bienes materiales o su poder adquisitivo, lo que si es un poco más nuevo y bastante desalentador es la sensación de placer que tiene la gente al momento de comprar cosas muchas veces innecesarias, es desalentador el hecho de que la sociedad se vea a sí misma más feliz cuando tiene más poder de consumo...y es triste que nosotros mismos hayamos convertido a los Mall y Supermercados en verdaderos templos de placer, donde uno puede sentirse pleno y desarrollado al comprar cosas que muy probablemente no necesite, pero que lo hacen más feliz.


Para darle un final cursi a la entrada me gustaría decir que seria lindo que la sociedad volviera a centrarse en lo importante...una vez más parece el típico de sueño de juventud de querer cambiar el mundo. Darle valor al desarrollo intelectual y espiritual como medida del tan buscado "éxito", ver el dinero como lo que es, sólo un cómodo medio de intercambio, no consumir en exceso, no basar nuestra felicidad en las cosas banales  y un largo etc. 


Seria bonito tener que sacarnos la presión de acumular riqueza para poder sobrevivir en el mundo...